HERMANAMIENTOS

CONGREGACIÓN DE ESCLAVAS DE MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES

La Congregación de Esclavas de la Santísima Virgen de los Dolores fue fundada en el año 1866 y reestructurada en el año 1946.

El 19 de Septiembre de 1993 se nombró Hermana de Honor a la Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores. La colaboración entre ambas hermandades es habitual, pues las dos están instituidas canónicamente en la Insigne Iglesia Parroquial de San Pablo. En muchas ocasiones han participado en las respectivas procesiones que celebran la Cofradía del Silencio el Jueves Santo (Procesión del Silencio) y la Congregación de Esclavas el Sábado Santo con su imagen titular, la Virgen de la Soledad, así como en diversos actos que se celebran a lo largo del año en la Iglesia de San Pablo.

COFRADÍA DEL SILENCIO DEL SANTÍSIMO CRISTO DEL REBATE – TARAZONA

El Martes Santo, 30 de Marzo de 1999, se celebró el hermanamiento con la Cofradía del Silencio de Tarazona, cuyo Titular es el Santo Cristo del Rebate. Participamos en su procesión, con rezo del Vía Crucis por las bellas calles turiasonenses. El Presidente de la Excma. Diputación Provincial de Zaragoza, fue el orador del Acto de Silencio que se celebró en la Plaza de España. Este acto concluyó con la lectura de un poema por parte de Dña. Conchita Carrillo, cuya hermosa voz fue subrayada por el toque atenuado de las trompetas, mientras la noche, ya avanzada, era testigo de nuestra emoción.

A continuación reproducimos el poema de Fermín Otín Raid:

¡Ay … esa Cruz que llevas camino del Calvario!

Esa Cruz, que en mis pulsos los dolores renuevas
igual que si ella fuera mi muerte y mi sudario.
¿Quien limita esta fría angustia que perdura
al margen de una lágrima que quiere ser estrella?

Atravesando sombras, brillando, una luz pura
ilumina radiante esta oscura querella
que entre la cobardía de callar que te quiero,
lucha con el deseo de gritar que te amo.

Y entabla su batalla desigual este fiero
combate en que yo mismo me quemo y me derramo.
Me deslumbra el camino que sigues silencioso
como si mi destino fuera seguir de cerca tus pasos, temeroso de perderte.

Y prosigo tu vía dolorosa igual que un pordiosero
que te pide limosna. Tú, a mi lado, conmigo,
perdonando mi agravio me llamas compañero
y en lisura de amores te declaras mi amigo.

Y aquí me tienes, roto, herido en el costado,
sintiéndome la carne traspasada de finas desgarraduras,
pero queriendo ir a tu lado
ciñéndome los pulsos tu corona de espinas.

No quiero, Jesús mío, dejarte con la pena
de que te sientas sólo, igual que un marginado,
emparejar mi hombro a tu hombro ensangrentado,
sentir en mí la plena
emoción angustiosa de un dolor legendario.
doliéndome que rasgue tu carne de azucena
esa Cruz que Tú llevas camino del Calvario.

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