ORNAMENTACIÓN

GUIÓN DE LA COFRADÍA
El estandarte de la Cofradía, es de terciopelo negro, y lleva bordado el emblema en el anverso y el nombre de la Cofradía y año de fundación en el reverso. El primer Guión fue bendecido el 28 de Marzo de 1945.



CRUZ IN MEMORIAM
De madera, de grandes proporciones, lleva en relieve el emblema de la Cofradía y el letrero INRI. En ella están grabados los nombres de todos los directores espirituales y hermanos fallecidos.

Esta Cruz es portada por hermanos en las procesiones del Jueves y Viernes Santo, y permanece durante todo el año en la capilla del Santo Cristo de la Agonía, de la Iglesia de San Pablo.



PASO INFANTIL
En el año 1999 se incorporó el Paso Infantil. El Cristo que procesiona en la carroza es el que se adora en los oficios que se realizan el día de Viernes Santo en la Iglesia de San Pablo.





GANCHO
Este distintivo de la Parroquia de San Pablo, conocida popularmente como la del “Gancho”, se incorporó en la procesión del Silencio en el año 1944. En el año 1945 se nombró a un hermano como Hermano Gancho, que se encargaría de portarlo durante las procesiones.





MANTO DE PROCESIÓN DE LA VIRGEN BLANCA
El manto procesional de la Virgen Blanca fue bendecido el día de Jueves Santo de 1956. Al igual que la carroza su boceto partió de un hermano de la Cofradía, encargándose en este caso del dibujo a los conocidos artistas aragoneses Hermanos Albareda. El manto, de seis metros de largo por cuatro de ancho, es de raso blanco de una sola pieza, y fue realizado por las Madres Adoratrices en su taller de Madrid, quienes lo bordaron a mano en oro, plata y sedas.

Los motivos principales son el emblema de la Cofradía y el Rosario. Este último representa en cinco medallones con fondo de plata los símbolos de los Misterios Dolorosos, siendo las avemarías rosas de oro. Como detalle curioso, el relleno que proporciona forma y relieve a los pétalos de las rosas está hecho de pergamino y badana, técnica muy antigua pero hoy prácticamente abandonada por su complejidad. El gran crucifijo central está trabajado con precisión y delicadeza en sedas de colores.

En el año 1981 fue necesario realizar una restauración del manto, y se trasladaron todos los bordados a una nueva tela. El trabajo fue efectuado por las Religiosas Concepcionistas Franciscanas, del Convento de Clausura de la localidad de Miedes de Aragón. 

Después de esta fecha, al ser una prenda tan delicada, ha sido necesario realizar nuevos arreglos. El último de ellos, muy profundo, realizado en el año 2006 en los talleres de Dña. Angelita Caudevilla, en Ejea de los Caballeros.

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